
Episode 32
Episode 132 | 45m 24sVideo has Closed Captions
Eloísa and Gaspar break up. Neftalí scolds his daughter. Pedro Ramírez tries to fix his failed plan.
After breaking up with Eloísa, Gaspar has a close and honest conversation with Gregorio at Pirandelli, while Neftalí scolds his daughter for canceling the wedding, worried about the gossip her impulsive decision might cause. Meanwhile, Pedro Ramírez tries to fix his failed plan, where he put one of his friends' lives at risk to complete Braun's mission.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television

Episode 32
Episode 132 | 45m 24sVideo has Closed Captions
After breaking up with Eloísa, Gaspar has a close and honest conversation with Gregorio at Pirandelli, while Neftalí scolds his daughter for canceling the wedding, worried about the gossip her impulsive decision might cause. Meanwhile, Pedro Ramírez tries to fix his failed plan, where he put one of his friends' lives at risk to complete Braun's mission.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Hijos Del Desierto (Sons of the Desert)
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship[♪ música de suspenso] [disparo] - ¡No se muevan!
- ¡Miente!
[quejidos] [♪ música de suspenso] [explosión] [♪ música de suspenso] [disparos] [♪ música de suspenso] - Buenas noches.
- Buenas noches.
[♪ música suave] - Señor comisionado, pero qué honor, muy buenas noches.
- Buenas noches.
- Como usted bien sabe, aquí en el Pirandelli siempre estamos gustosos de poder colaborar con la Policía Nacional.
Por favor, cuénteme en qué le puedo ayudar.
- Si realmente me quiere ayudar, tráigame un whisky, irlandés de preferencia.
- Por supuesto, claro que sí, permiso.
Don Gaspar, por favor.
- Tráigame una botella.
- Por supuesto, permiso.
[♪ música suave] Señor Sanfuentes, mire... nuestra mejor botella de whisky irlandés.
Sírvase.
Permiso, que lo disfrute.
[♪ música suave] - Eloísa, Eloísa.
Mira, mira lo que encontré.
El mejor champán.
Los Sanfuentes toman caros, así que no hay que fijarse en gastos, ¿para qué?
Me costó un potosí, pero no, no todos los días se casa mi única hija, ¿ah?
- Papá.
- ¿Qué, qué?
- Tenemos que hablar.
- ¿Qué pasó?
- Lo siento mucho, pero no va a haber matrimonio.
- ¿Por qué?
¿Cambiaron la fecha?
- No me voy a casar, papá.
- ¿Pero...?
¿Gaspar, te hizo algo?
¿Te levantó la mano, tiene otra mujer?
- No.
No, papá, Gaspar no hizo nada, soy... soy yo la que tomé la decisión y ya se lo dije a él.
- No entiendo.
No te entiendo, de verdad.
De verdad no, no te entiendo, ¿por qué?
Tienes todo para ser feliz.
Tienes un título, una profesión, eres linda, un hombre que quiere casarse contigo, ¿por qué, hija?
¿Por qué te empeñas por...?
¿Por qué te empeñas en no tomar lo bueno que te da la vida?
¿Por qué cresta te empeñas?
- Lo siento mucho, papá.
Esta es la decisión más difícil que he tomado en mi vida.
- Es mi culpa, ¿verdad?
Porque no estaba tu madre.
Porque... Porque yo no te supe educar, no supe cuidarte, ¿es eso verdad?
- No, papá, no diga eso, usted no tiene nada que ver con esto.
A mí de verdad me duele mucho hacerlo pasar por esto y no... - Mañana ordena todo esto.
[♪ música suave] [♪ música animada] - Beto.
- ¿Qué pasa?
- Escúchame vengo hace mucho rato.
Por favor, ¿me puedes ayudar con el cierre?
Tengo que salir así vestida.
- Escandalosa.
- ¿Qué estás mirando te has concentrado tú?
- Mira ese que está ahí, es el jefe de la policía de Valparaíso, y el hijo de don Gregorio Sanfuentes.
Es raro porque primera vez que viene al Pirandelli y mira, ya se ha tomado casi toda la botella.
Bueno... nadie se salva de un mal día, ¿no?
[♪ música animada] - ¿Algún problema?
Si tiene algo que decirme, dígamelo a la cara.
- Comentando aquí con mi amigo, por eso Valparaíso está como está, si el jefe de policía se está emborrachando en el Pirandelli.
- Tómese su trago tranquilo, y a mí no me huevee, ¿me escucho?
- Dos policías muertos en un par de semanas.
Eso pasa cuando ponen a señoritos a hacer el trabajo de hombres.
- ¡Suéltame...!
Suéltame!
[hombre] Señores, por favor.
señores, Por favor, basta.
Por favor.
Basta, estamos en Pirandelli, señores.
[mujer] Tranquilo.
- Basta.
[♪ música de suspenso] [teléfono suena] - Residencia Sanfuente, buenas noches.
¿De parte de quién?
Veré si puede atenderlo.
[golpean puerta] - Adelante.
- Permiso.
Señor, tiene un llamado.
- ¿A esta hora?
- Sí, un señor Pirandelli.
Alberto Pirandelli.
- Ya, gracias, Ester, atiendo desde acá.
- Con su permiso.
- ¿Aló?
¿Beto, es usted?
[♪ música de suspenso] - Yo siempre he tenido vocación de servicio público, Cornelio de cabro chico Y bueno, sí, por eso mismo yo quiero ser gobernador y si yo le pedí ayuda al señor Sanfuentes fue exclusivamente por su cargo que tiene como presidente del Círculo Oficial en Retiro.
- Cárdenas, ¿tú piensas que yo soy huevón?
Mírame a la Cara.
¿Tengo cara de huevón?
- No.
- ¿Entonces por qué llevo años metiéndote plata?
Y en los bolsillos de... de tu chaqueta roñosa huevón, años manteniéndote... Así que me vas a contar, ¿cuál es el negocio que tenés con Sanfuentes?
- Sabe que hay algo que yo no entiendo?
Que usted con don Gregorio son amigos, de hecho casi fueron consuegros, pero siempre se andan tratando de hacerse la pillada el uno al otro, es como con todo respeto, es como si anduvieran demostrando quién la tiene más grande.
- A ver, me estás tratando de embolinar la perdiz.
No conmigo no, conmigo no, viejito.
Eso lo voy a hacer con el idiota de Sanfuente, conmigo no.
¿De verdad, tú pensaste que podías agarrarte el cargo de gobernador sin pasar por este escritorio?
- No, Cornellius, por supuesto que no.
- Yo sé que los uniformes son bonitos, que los grandes apellidos suenan bien y que pueden deslumbrar a una persona como tú, pero el poder, el real poder... está acá, donde está la plata, donde está el dinero, siempre ha sido así y siempre va a ser así en este país de... Así que me cuentas cuál es el negocio que tienes con Sanfuentes o no eres gobernador.
- Mire, ya que estamos hablando de lo que realmente importa, le propongo algo, dejemos, dejemos a don Gregorio de lado un rato, ya, mire, lo que yo pueda tener con él no tiene ninguna importancia, un pichiruchi, un pichiruchi.
Hablemos de lo que realmente importa, ¿ya?
Mire, yo le voy a contar algo.
- Escúchame, cárdenas.
No.
- Cárdenas.
- Escúcheme.
Escúcheme, no se me apresuro.
- Lo escucho.
- Si usted me ayuda a mí para ser gobernador, yo voy a tener que ocupar ese sillón, ¿ya?
Y voy a tener que tomar muchas decisiones en beneficio de la comunidad, por ejemplo, mire la licitación de la modernización del muelle Barón, por lo que tengo entendido.
Muchas gracias.
Su empresa le tiene hartas ganas, - Muchas.
- Deme fueguito.
Yo le voy a dar otro ejemplo, mire.
Supe que usted se compró un cerrito por ahí que quiere hacer un hotel de lujo, bonito proyecto, pues.
Bonito proyecto, ¿pero cuánto papel y trámite se necesita para eso?
Si yo soy gobernador se agilizaría todo eso.
Y para qué vamos a hablar el tema de los alemanes, ¿no?
¿Ah?
- Me interesa.
La licitación de... el Carbón para la planta termoeléctrica de Concón y los terrenos que están arriba, los planos.
Un aeródromo, Cárdenas, los aviones.
Me interesan los aviones.
- Perfecto.
Vamos tomando notas, papel y lápiz, ¿ah?
Vamos tomando notas.
[♪ música suave] Está bonita la pluma.
[♪ música suave] - Buenas noches.
- Don Gregorio.
- No, no, no se preocupe.
- Don Gregorio, buenas noches, por favor, sígame, su hijo está por acá.
- ¿Y qué fue lo que pasó?
- Unos tipos lo provocaron, ahora hay que decir que su hijo estaba un poco bebido.
Eso claramente no ayudó mucho, por favor, sígame.
- Ay, perdóname, que esto te va a doler un poquitito.
Se te va a hinchar.
- Gaspar.
- Papá, estoy bien, no era necesario que viniera hasta acá.
- Un poco tarde, ¿no te parece?
Gaspar, eres el jefe de policías, no puedes estar emborrachándote y peleándote en un lugar público, mucho menos el día antes de tu matrimonio.
- Ya no soy el jefe de la policía, papá.
Presenté mi renuncia y... Y tampoco me caso mañana.
[♪ música suave] - Bueno, los dejamos que conversen tranquilos.
- Sí.
- Gracias.
- Don Gregorio, cualquier cosa que necesite, me llama.
- Gracias.
- Permiso.
- ¿Qué fue lo que pasó?
- Pasó que hay buenas noticias para usted, papá.
No hay matrimonio.
Eloísa ya no quiere casarse conmigo.
¿Y no lo voy a decir?
- ¿Decir que?
- Usted tenía razón que siempre se opuso a este matrimonio.
- No creo que te merezcas que te sigan pateando en el piso, ¿no?
Y entonces, ¿por qué la doctorcita no quiere casarse?
¿Ah?
¿Apareció otro?
- No.
No, supuestamente no, me dijo que... Que sólo quería concentrarse en su trabajo, en sus pacientes y que... Y que no quería ser solo mi esposa, - Solo tu esposa.
Pero, ¿qué se ha creído esa mocosa?
Evidentemente no sabe lo que significa el apellido Sanfuentes en este país.
- O quizás no le importa, papá.
el mundo está cambiando.
- ¿Cambiando cómo?
- Que la gente ya no le da importancia a los apellidos y esas cosas.
- Por favor, pueden creer lo que quieran, pero las decisiones importantes en este país las toman cinco o seis familias, no más.
Gaspar... Yo sé que es un momento duro, difícil el que está pasando, una mujer atractiva, guapa, bella es... Es fácil confundirse.
Yo, hay una sola cosa que voy a lamentar.
El pollo al coñac de Neftalí, feo pero rico.
No creo que nos vuelvan a invitar.
- No creo.
[risa] - Gaspar.
Ay.
Esto va a pasar, va a durar un tiempo, pero va a pasar... Antes de que te des cuenta va a aparecer otra mujer que te va a querer mucho y te va a hacer feliz, créeme.
- Hace mucho tiempo que no lo veía reírse así.
Me acuerdo que cuando era niño le gustaba reírse.
Tenía buen sentido del humor, le gustaba hacer bromas.
¿Se acuerda cuando lo acompañaba a la barbería o el Sporting de Viña?
Le gustaba reírse.
¿Qué qué fue lo que pasó en el camino que se convirtió en este hombre tan agrio?
- No hay nada que pueda destruir más un hombre que un matrimonio largo e infeliz.
Bueno, quizás todo esto sirvió para que te salvaras de un matrimonio largo e infeliz.
El vaso medio lleno.
- Permiso.
Esto se los manda Beto.
Es un cafecito bien cargado, sobre todo para ti, Gaspar.
[Gaspar] Muchas gracias, señorita LeBlanche.
- De nada, espero que te sientas mejor, - Gracias.
- Bueno, los dejo para que conversen.
Permiso.
- Es una mujer muy bonita.
Ahora entiendo sus escapadas nocturnas.
Tranquilo.
Yo sé que para usted tampoco ha sido fácil.
Sé que mi mamá puede ser muy dura cuando quiere.
Solo le voy a pedir una cosa.
Que no la deje en vergüenza.
Y que no la haga sufrir.
- Ya, el último.
- El último.
- ¿Ah?
Tú nunca has tenido buena cabeza para el alcohol.
- No como usted.
- Bueno, son 30 años en la marina, salud.
- Salud, Papá.
[♪ música suave] - Oh.
El pollo al coñac.
[ladrido] [aves trinan] - Parece que nadie va a dormir hoy día.
Pero no me gusta nada la idea que vayáis solo a ese cerro.
- El gringo quiso que fuese así.
Y así tiene que ser Gato.
- Sí, ¿pero y si con el Peineta llegamos antes y nos fondeamos en el cerro y así no estáis más solo no?
- No.
Entiende que el gringo lo más probable es que ande con más gente, y si se da cuenta de que van ustedes puede matar a la Paty.
- ¿Y si le pedimos ayuda al negro?
Ese es vivo, ese es vivo para Fondearse.
Donde pone el ojo pone la bala.
- No, el negro, ya tomó su camino.
- Pero necesitamos ayuda, Pedro, no seáis orgulloso, yo estoy asustada, igual que tú... de que te maten a ti por ir solo a ese cerro, ya po, no seáis orgulloso, por la cresta.
- Tranquila, no va a pasar nada, he zafado de cosas más difíciles y un gringo...no se va a llevar a Pedro Ramírez.
Tranquila.
- Júramelo.
Júramelo, que vais a volver vivo, que no te vais a morir.
- Te lo juro por la Virgencita de la Tirana, que te lo juro.
[♪ música suave] - Shh, calma.
No se vayan a despertar las caracolito.
- ¿Las qué?
- Las caracolitos.
Esa mesa campesina cantora que suenan en la radio, que andan juntas pa todos lados.
Igual que tu madre y la gente.
[risas] - Dale.
- Su.
[carraspeo] - ¿Por qué vienen así?
- Estoy bien, mamá, no se preocupe, ya estoy bien.
- ¿Qué le pasó en la cara?
- ¿Qué?
¿Qué?
Gaspar.
- Hay que llevarlo al hospital.
- No, no.
- ¿Cómo se te ocurre?
No, un par de rasguños que no le hacen mella a un Sanfuentes, ya.
- Borracho, metido en pelea, ¿qué está pasando?
- Bueno, la doctorcita decidió que no se casa, entonces anda guardando todo esto.
[Antonia] ¿Qué?
¿Cómo?
- ¿Cómo qué...?
- Eso.
Dijo que... que no estaba lo, lo suficientemente enamorada para casarse conmigo y... - No lo suficiente.
[risa] - Ya, a ver.
- Y mira qué bien.
[inaudible] - Darling, mi amor, te vas a casar.
- No, no le digas nada.
- Yo lo voy a solucionar.
- Ay, Antonia, ¿por qué le das?
No.
Shh.
- Ester, vamos a acostar a... - No, no déjenlo solo.
- No.
- Déjenlo, lo menos que ahora necesita es un, un... ¡Las caracolitas!
- Tráiganle la guitarra.
[risas] [inaudible] - ¿Qué diablos le pasa a tu sobrina, Ester?
[♪ música de suspenso] [aves trinan] - [inaudible] no me alcanza.
[♪ música de suspenso] ¿Dónde está mi amiga?
[♪ música de suspenso] ¿Qué van a hacer?
¿Qué van a hacer?
¿Dónde me llevan?
¿Dónde me llevan?
¿Dónde me llevan?
- ¡Ríndete!
[♪ música de suspenso] - La doctorcita dijo que solamente le interesaba su carrera y que, y que en el fondo no estaba tan enamorada de Gaspar.
Así que después de eso, fin, se acabó.
- Bueno, no existe una mujer en el mundo que no haya tenido dudas el día antes de su matrimonio.
- Antonia, por favor, tú siempre has dicho que ella es diferente, que tiene ambición, incluso siempre has valorado y te encanta ese coraje.
Bueno, ese coraje y esas ambiciones plantaron a tu hijo.
Así de simple.
- Eso no va a pasar.
Eloísa se va a casar con Gaspar y se van a ir de este país aunque tenga que obligarlo.
- Señora, señor.
[carraspeo] - Darling.
- Buenos días.
- ¿Por qué te levantaste tan temprano?
¿Quieres que te llevemos desayuno a la cama?
- No, voy a buscar un vaso de agua.
- Gaspar.
- ¿Qué?
- Mi amor, lo de Eloísa es solo un ataque de nervios.
- No, no lo es, mamá.
- Sí, mi amor, ha sido mucho para ella.
Imagínate: un matrimonio, un viaje, a vivir fuera del país cuando es chiquilla que no ha viajado nunca.
Y además ella está muy sola, es huérfana de madre.
Pero no te preocupes, yo voy a ir ahora a hablar con ella.
- No, usted no va a ir a ninguna parte, mamá.
- Gaspar.
- No me siga humillando, no vaya a hablar con ella, se lo prohíbo.
- Ya, mi amor, vaya a acostarse y yo le llevo desayuno, ¿ya?
- Es que quiero un vaso de agua, eso es todo.
- Pero es que es bueno que se alimente.
- Bueno, déjenlo tranquilo, por el amor de Dios.
[♪ música suave] - Ester... yo voy a ir inmediatamente a hablar con Eloísa.
- Pero, Antonia, ¿no escuchaste a Gaspar?
- Gaspar está confundido, igual que Eloísa.
Tú llama a Neftalí, a ver si sabe algo.
- Señora, disculpe.
Tal vez es mejor dejar las cosas como están, quizá no fue buena idea lo del matrimonio.
- A ustedes dos, ¿qué les pasa?
¿Cómo no se dan cuenta?
Si Gaspar no sale ahora de Chile, Pedro Ramírez lo va a encontrar.
[♪ música de suspenso] - Don Neftalí, tal vez podríamos regalar las flores.
- Bótela a la basura.
- Permiso.
Don Olegario, ¿cómo está?
Qué les quedó lindo, por Dios.
Don Neftalí, me permití traerles este regalo, mire este crucifijo, lo bendijo el curita de la matriz, tome.
- Gracias, hermana.
- ¿Y la flamante novia?
- Lo siento, hermana, pero no va a haber matrimonio.
[♪ música de suspenso] - No sé cómo dejé que las cosas llegaran a este extremo.
¿Cómo pude pensar que podía hacer todo esto?
- ¿Qué es todo esto?
¿Casarte?
- Casarme, dejar mi trabajo, dejar a mi papá, irme a vivir a Londres.
Yo no me imagino casada, hermana.
- Ven aquí.
- Simplemente no puedo, y me siento horrible por eso, porque le estoy haciendo daño a Gaspar, le estoy haciendo daño a mi papá.
Y, y ni siquiera tengo una buena explicación que darle.
- Se tienen que estar haciendo muchas preguntas, yo también me las hago.
¿Qué pasó?
- No pude casarme.
No pude casarme, simplemente no pude.
[♪ música suave] - No lo tomes a mal, no has pensado que quizá... ¿existe una razón mucho más profunda?
¿Que nunca estuviste realmente enamorada de Gaspar?
- No, yo lo sigo queriendo.
- Entonces... ¿por qué no pospusieron el matrimonio?
¿o por qué no se casaron y se quedaron aquí en Valparaíso?
Tu decisión fue bastante más radical, hay que decirlo.
[♪ música suave] No has pensado que quizás tu corazoncito... ¿le pertenezca a otro hombre?
- ¿Cómo?
No, ¿por qué dice eso?
No estará pensando en Pedro, ¿verdad?
Eso es totalmente ridículo.
- Puede ser ridículo, pero como dicen por ahí, el corazón tiene razones que la razón ignora.
[Pati] ¿Qué está pasando?
[Ramírez] Mira, Huacho.
- ¿Qué te pasa?
- Tranquila, huacho querido.
Tranquila, cálmate.
¿Cómo estáis?
- Más asustada que la cresta, tenéis que sacarme de aquí.
- Tranquila, Pati, vamos a salir de esta, tranquila, suelten a mi amiga.
- Usted no está en condiciones de pedir nada, Ramírez, primero nos va a decir quién lo contrató.
- Conrad Brown.
El agregado militar de la embajada alemana.
Él me contrató para matarlo.
- ¿Qué relación tiene usted con Mr.
Brown?
- Ninguna.
- Dice que no tiene ninguna relación, pero está dispuesto a matar por él.
- Son solo negocios, no es nada personal.
A mí no me interesa la política, él supo que, que hago bien mi trabajo y me encontró para hacer este encargo.
Nada más.
[llanto] No, no, no, no.
- ¡No, no, no!
¡No, no!
[♪ música de suspenso] - Juvenal, estacione cerca.
Vuelvo enseguida.
- Está bien, señora.
- Señora Williams.
- Hermana.
Permiso.
No, no, Olegario, no dejarme nada, por favor.
Neftalí.
- Supongo que ya se enteró.
de lo que pasó, no sé que decirle.
- Sí, no te preocupes, el matrimonio se va a realizar igual, déjamelo a mí.
- Sí, pero Gaspar y Eloísa, ya conversaron.
- Eloísa lo que tuvo fue un pequeño ataque de nervios, ¿a quién no le ha pasado?
¿Dónde está?
- Arriba, pero yo ya hablé con ella, no sé si va a lograr salir.
- Neftalí, mírame a los ojos, este matrimonio se va a realizar, ¿hmm?
Así que por favor no guardes nada.
[♪♪♪] - Ay, por el amor de Dios, no me mate, tengo a mi mamita enferma y soy la única que la cuida.
- Si nos matan no van a poder salir con vida de Valparaíso.
Si no llegamos en una hora a la cantina, mi gente va a empezar a recorrer las calles y los muelles del puerto hasta encontrarlos y los van a encontrar a ustedes los van a matar y los van a enterrar.
- Esta ciudad es muy grande.
- Y si no es mi gente va a ser el alemán que también lo tiene en la mira.
Como decimos aquí en Chile, usted está pedido, amigo.
Te propongo un trato.
Suelta a mi amiga... y yo lo puedo sacar con vida de Valparaíso sin que los nazis sepan.
Braun va a creer que usted está bajo tierra.
Yo soy el único que lo puede sacar con vida de este puerto.
El único.
[♪ música de suspenso] [Eloísa] "Querido Gaspar, no tengo palabras para expresarte lo mal que me siento".
[♪ música suave] Antonia.
- Eloísa.
- Por favor, asiento.
- Ah, no, por favor, no tienes de qué avergonzarte.
Estaba a punto de dar un paso muy importante, es obvio que tengas dudas.
Claro, porque en realidad han sido muchas decisiones en muy poco tiempo.
Piensa, hasta hace poco vivías como un estudiante y ahora resulta que te vas a casar.
- Antonia... - Te vas a ir vivir a otro continente.
- Esto no es fácil para mí.
- No, por supuesto que no, pero piensa cuando vayas en el vapor navegando por el mar gozando de tu luna de miel con Gaspar, todo esto se te va a olvidar.
- Antonia, yo... yo de verdad lo lamento, pero mi decisión está tomada.
- No.
Primero escúchame, ¿si?
Te va a parecer raro lo que te voy a decir.
No te cases.
¿A quién le importan las convenciones?
Estamos en 1937, pero váyanse, digo, aprovechen los pasajes, están comprados, váyanse, instálense... Antonia, Antonia, yo realmente le agradezco lo que está haciendo, pero... pero yo no me voy a ir a Londres.
- ¿Por qué no?
Londres es una ciudad maravillosa, está llena de museos, de galerías, de arte.
Tú eres una chiquilla culta, a ti te va a gustar.
- Antonia, por favor, basta.
Esto no se trata de un ataque de nervios, yo verdaderamente lo lamento, pero estoy tratando de decirle en todos los tonos posibles que yo no me voy a casar con Gaspar.
[♪ música de suspenso] [aves trinan] - Aquí la volví a ver.
[aves trinan] En este mismo lugar por la recepción que organizó mi madre cuando volví a Chile.
[♪ música suave] Esa niña que... que había visto jugar tantas veces.
[♪ música suave] Se había convertido en la mujer más hermosa que he visto en mi vida.
- No diga eso.
Seguramente allá donde usted vivía había señorita mucho más hermosa.
- Eloísa es incomparable, Ester.
Esa noche era como... Si, como si flotara.
Tenía.
Un brillo especial que la iluminaba.
[♪ música suave] Y yo me deslumbré como si fuese un adolescente.
[♪ música suave] Y me enamoré hasta el último suspiro, Ester.
Y ahora no me la puedo sacar de la cabeza.
No puedo.
- Usted no tiene la culpa.
- Yo tengo la culpa y no entiendo qué pasó.
Yo estaba dispuesto a hacer todo por ella, a dejar todo Eloísa.
Y es mi culpa.
Es mi culpa porque yo no fui capaz de darle lo que ella necesitaba, es mi culpa.
- No.
No.
Mi amor... Tú vas a conocer a una mujer maravillosa.
Una mujer que esté realmente a tu altura.
Porque tú... eres un príncipe.
Eres mi príncipe.
[♪ música suave] Llora, mi amor.
Llora tranquilo.
Yo te prometo... que nunca más... vas a volver a sufrir por una mujer.
De eso yo me voy a encargar.
[♪ música suave] - ¿Quién te crees que eres?
Estás rechazando a mi hijo.
En tu vida vas a encontrar a alguien igual.
- Antonia, yo puedo entender lo que estás sintiendo.
- No, tú no entiendes nada, mocosa.
No entiendes nada, no tienes idea de lo que estás haciendo, no tienes idea las consecuencias que esto puede traer, tú te comprometiste con Gaspar, ahora te casas con él y te vas a Londres, ese fue el acuerdo.
- Antonia, por favor, no siga.
¿No se da cuenta de que esto no tiene caso?
- Confié en ti.
Mi hijo Gaspar confió en ti.
Esto no se le hace a las personas.
- Por favor entienda, Antonia, yo quiero, Gaspar.
Yo lo respeto y lo último que querría es hacerle daño.
- Entonces no se lo hagas, cásate con él y andate a Londres.
[♪ música de suspenso] - No lo voy a hacer.
[♪ música de suspenso] - Te abrí mi casa.
Te defendí frente a mi marido y frente a tu tía.
Y así me pagas, rota de... [♪ música de suspenso] No te atrevas a acercarte a Gaspar.
Mocosa estúpida.
[♪ música de suspenso] - ¿Cómo le fue?
¿Logró convencerla, qué, qué le dijo?
- Ahora no, Neftalí.
Ahora no.
- Pero... Antonia, espérese un ratito.
Antonia, escúcheme.
- Señora Antonia.
Para ti, señora Antonia.
- Pero, señora Antonia, señora Antonia, espéreme.
- Neftalí, de nada te sirvió esa educación de hombre que le diste a tu hija, cómo se nota que le faltó una madre.
Porque resulta que ahora la hija del pastelero se cree el ombligo del mundo.
- No diga eso.
- Ay, Neptalí, basta.
Deja de seguirme, por favor.
Eres un remedo de hombre, con razón ni tu hija te respeta.
Vamos.
[♪ música de suspenso] - Este es el muelle siete, aquí lo va a estar esperando el jefe de los estibadores.
Su nombre es Juan Riquelme, él lo va a llevar en un barco hacia el Perú, que sale en exactamente dos horas.
Voy a necesitar sus cosas.
El anillo también, el alemán tiene que creer que está muerto.
- Usted no es un delincuente común y corriente, Ramírez.
Lamentablemente, está del lado equivocado en esta guerra.
- Mire, la verdad es que a mí la política me... - Ojalá que se dé cuenta antes de que sea demasiado tarde.
Take care, míster Ramírez.
- Muchas gracias, señor.
- OK.
[♪ música de suspenso] [llanto] - Tranquila.
[llanto] [♪ música suave] - Gracias, Pedro, gracias.
- Hiciste un muy buen trabajo.
Te ganaste tu platita.
[llanto] - El humo no va a espantar la pena.
Tómate este té con especias que te va a subir el ánimo.
[hablando inglés] ¿Sabías que no hay... un hombre más noble y más lindo en toda la Tierra?
- Parece que no todo el mundo piensa así.
- No.
No puedes hacerte cargo de una niña rústica que no te valora.
¿Sabes lo que tienes que hacer?
Irte lejos, viajar.
Vas a llamar a tu primo y le vas a decir que aceptas el trabajo, y te vas a subir al Belfast apenas puedas.
Te vas a alejar de este país que no te valora y vas a llegar a Londres, y estoy segura que se van a acabar estos días grises.
Y a lo mejor te vuelves a enamorar.
¿Hmm?
Tienes que hacerme caso.
Tienes que irte lejos.
Irte de Chile.
- Ni aunque quisiera irme, podría hacerlo.
- ¿Por?
[♪ música de suspenso] - Me acaba de llegar eso de la Dirección Nacional de la Policía.
Me informan que van a iniciar un sumario interno en mi contra por las muertes de los detectives Heim y Cornejo.
No puedo salir del país hasta que la investigación termine.
Y la verdad... eso se puede demorar meses.
[♪ música de tensión] [inaudible] - Ya.
[♪ música de tensión]
Support for PBS provided by:
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television















